Archivo del Autor: Alvaro Fiore

Vuelvo a escribir sobre mis viajes después haber pasado mucho tiempo sin hacerlo. Recordé como se hacía gracias a un chocolate. Un chocolate que ví y probé en Londres. Costaba casi nada y en su envoltorio decía: 100% Cacao. Rudolf Steiner dijo que: “Los recuerdos tienen su origen en las percepciones sensoriales exteriores;…()…Más tarde, a veces después de años, volvemos a extraer de la memoria las imágenes de tales impresiones y puede ser que nuestra alma haya recibido alguna impresión sensorial exterior, acaso de manera semiconsciente, sin haber observado el respectivo objeto con la atención necesaria. En tal caso, la impresión queda sumergida en lo más hondo de nuestra vida anímica; y, de un modo intencional o espontáneo, vuelve a surgir después de años. ” En mi caso, todo volvió a surgir 6 meses después del viaje a Amazonas. Como siempre me pasa, estos viajes nacen de un sueño reprimido…

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Siento una fuerte admiración a las culturas originarias de América Latina; si alguien me preguntase qué es lo que más me enorgullece de mi Patria grande, sin duda diría, sus antepasados. A pesar que estamos en la era de las comunicaciones y avances tecnológicos, todavía existen personas que consideran un aborigen o indígena como un ser sin educación, sin inteligencia, sin sentido de higiene e inclusive, suelen relacionarlo con palabras como “estúpidos, mal llevados, ignorantes”. Y en cierta forma, estas personas que así opinan tampoco tienen la culpa. Lo que vemos hoy, lo que nos muestran los medios, es lo que se ha querido hacer con estas culturas originarias: suprimirlas. Personalmente, me parece que estúpidos son aquellos que solo ven sin observar. De nuevo, repito, siento una fuerte admiración por los pueblos originarios de mi América Latina; cada vez que veo flamear la bandera a cuadros de colores que a ellos representa,…

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Un suspiro inmenso y profundo se escapa de mi interior cuando escribo el título. Hace unos 3 años atrás volvía por primera primera vez a pisar mi realidad. Me gusta llamarla así: “Mi realidad” porque mas allá de donde haya ido o por cuanto tiempo estuve, mi realidad es aquella a la que pertenezco. Mi realidad es el español, son los Andes, La pampa, las sierras, la familia, el pan y queso, los ravioles de la abuela, la pastafrola, el dulce de leche, los amigos y el vino tinto. Mi realidad es Argentina con sus cosas hermosas y desastrosas. Puedo negarla, puedo ignorarla, puedo hacerme el desentendido, pero la verdad, es que la patria en el sur de todos los sures, es mi realidad. Hoy la visito por tercera vez. Una visita que deja de serlo. Una visita que quiere convertirse en algo permanente. Todo ciclo comienza y termina donde empezó. Puede…

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Después de la visita a la pequeña Dogubeyazit, me sentía en una Turquía diferente. Toda la idea que me había hecho de esa Turquía Occidental, se había hecho un bollito de papel y tuve que tirarla a la basura para empezar a escribir una nueva historia. Una historia un poco mas triste pero más original, con personajes que ya no hablaban inglés, con montañas abruptas, con paisajes desorientadores, casas de té pequeñas, llenas de humo y terrones de azúcar. En Kars, las miradas y los rostros de quienes me veían pasar, ya ocultaban una historia diferente. Me hacía sentir casi en Armenia, aunque nunca lo visité, me recordaba a los domingos en familia en la casa de Laura. Familieros, charlatanes, simpáticos, sonrientes pero serios, tomaban té y comían semillitas de girasol. El viaje de Dogubeyazit hasta Kars fue una odisea, pero ya al bajar del micro, sentí que valía la…

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Nos volvíamos a separar nuevamente. Esta vez ella caminaba al hacia el Oeste y yo, al Este. Mientras esperaba el colectivo que me llevaría a Dogubeyazit, bien al Este de Turquía, antigua ciudad Armenia, cuna del palacio de Ishak Pasha y los pies del Monte Ararat a unos pocos kilómetros de la frontera Iraní, me tomaba un té en un bar pequeño de Nevsehir, frente a la terminal de ómnibus. Me quedé observando como un grupo de hombres turcos conversaban sentados en una pequeña mesa redonda de caño ubicada en la vereda, mientras jugaban cartas. El mozo me miraba pero no se acercaba. Cada vez que voy a un negocio local me gusta observar como los clientes se comportan y copiarlos. Tal como hacíamos de pequeños con nuestros padres. Ví que un viejito con boina, golpeó su dedo sobre la mesa de vidrio y el mozo se acercó. Él le…

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Hoy me tocó limpiar los baños. Housekeeping se le dice en ingles al término que describe a la persona que limpia y cuida una casa. Lo que en español se conoce como Am@ de casa. Mientras ponía detergente en los inodoros, se me vino a la cabeza la idea de esa gente que cree que existe una diferencia social entre el que limpia inodoros y el que no. Hay personas que piensan que quien que se dedica a limpiar inodoros, tiene menos educación o conocimiento que aquel que es presidente o contador. Quizás en algunos casos sea verdad pero… ¿Cuántos presidentes has visto limpiando inodoros? ó ¿Qué sabemos acerca de aquellos que limpian inodoros?. Algunos extremistas llegan a pensar que esa gente que hace ese trabajo, es gente que no piensa, por eso hacen eso. Bueno, yo hago ese trabajo y este es mi pensamiento. ¿Cuántas veces escuche decir en mi casa… “Si…

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Llegué a Sydney dormido después de una larga noche en el aeropuerto de Perth. La idea era recorrer la ciudad, hacer algunas compras, visitar la famosa Opera House, Harbour Bridge y comer un pescado con papas fritas en el puerto. La primer visita, fue costosa, pero en la segunda, encontramos la forma de ahorrarnos el transporte desde el aeropuerto internacional de Sydney al aeropuerto de vuelos domésticos.¡Una ganga! Con los ojos pegoteados, miré alrededor y vi cientos de personas (y personajes) caminando para el mismo lugar. Los seguí, casi por inercia. Sin darme cuenta, estaba sobre las cintas transportadoras que evitan que caminemos todo el recorrido hasta dónde se encuentran las calesitas para retirar los bolsos.  Voy de nuevo.. gente en todas las calesitas: Arabes, Indios, Australianos, Mexicanos, Argentinos, blancos, negros, amarillos, pelo negro, violeta, rubio, con traje y con bermudas, descalzos y con botas de cowboy. Cientos de especímenes…

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Me levante en medio de una película. Me sentía perturbado y molesto. Supuse que podía ser por mis ganas de ir al baño. Camine por el pasillo, sucio de tierra roja que se me pegaba en los pies hasta entrar al cuartito húmedo, pintado de un blanco antiguo, casi desgastado donde estaba el inodoro. Me acomodé en el trono como sintiéndome el dueño de la situación. Escuchaba el motor del extractor, el ruido del viento golpeando la casa, la gota que cae cada 10 segundos en la ducha. Me quedé mirando frente a mi, la pared. Busqué a mis cercanías un desodorante casi vacío para leer las instrucciones de uso, los componentes, algo que me distraiga. Leí en letras pequeñas “Hecho en India”. Cuantas conexiones. Hace unos meses atrás, yo estaba ahí. Pensé: “Que lindo, como extraño La India, que ganas de volver. Realmente es un país que me gusta”… se…

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«Hay a continuación una isla en el mar turbulento, delante de Egipto, que llaman Faros (Φάρος)» Nuestro último encuentro en Egipto fue citado en la ciudad de Alejandría, al norte de este país, en un territorio que antes de ser declarada la ciudad de Alejandría, solo vivían algunos pescadores. Alejandría, ubicada al norte de Egipto, es una de esas ciudades a las que llegas y no entendes si estás en Europa, Asia o África. Es la ciudad que podes conocer con presupuesto mochilero o 5 estrellas. Es una ciudad en la que podes solo perderte en lo cultural, en lo social, en lo histórico o en todas a la vez. Alejandría nos fascino y empezamos a escribir un post en el que queríamos contar todo sobre ella, pero no es posible. Tuvimos que buscar un camino para explicar lo que allí vivimos, la intensidad del tráfico, el calor sofocante de día, la…

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-Taxi! -¿Dónde van? -Vamos a esta dirección, somos 4 con estas mochilas, ¿le funciona el taxímetro? -Sin medidor. -¿Sin medidor? Entonces no, gracias. -Ok, ok, con medidor. ¿Dónde vas? -A esta dirección… -Ah pero eso queda muy lejos. -No, eso queda acá cerca porque lo estoy viendo en el mapa. -Ah pero entonces es el otro lugar, 20 dólares. -No, usted ponga el medidor y nos subimos. -Bueno, suban. El taxi arrancó en medio del caos de autos y personas en la ciudad de Cairo. Dos viajeros argentinos con sus padres, en medio de aquellas calles invadidas de humo y bocinas. Acabábamos de llegar después de 12 horas de viaje desde Luxor a Cairo en un colectivo hecho a medida de gente con piernas cortas. No es que los egipcios sean de estatura baja, pero todos entrábamos bastante ajustados en los asientos y cuando alguno se reclinaba el de atrás podía buscarte los piojos de…

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